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«Nos vamos de versos» se convirtió en una peculiar forma de conectar, socializar y vincularnos con estudiantes de otros centros. Para salir de nuestra... “Nos vamos de versos”, la experiencia poética del CPI “Parque Venecia”

«Nos vamos de versos» se convirtió en una peculiar forma de conectar, socializar y vincularnos con estudiantes de otros centros. Para salir de nuestra rutina y cambiar el rumbo de nuestra clase decidimos que nuestra actividad se centrara  en algo inusual y fascinante: un Poetry Bar, un rincón dedicado a la poesía, versos y rimas. Este evento se convirtió en el epicentro de nuestro proyecto, una experiencia que nos unió y enriqueció a lo largo del curso escolar.

Todo comenzó con nuestra decisión de participar en el Programa de Poesía para llevar, una iniciativa que involucraba a 108 centros educativos durante ese año. Nuestro objetivo principal era hacer que los poemas estuvieran al alcance de los estudiantes de manera constante y accesible. Pero, ¿por qué limitarnos a una presentación estándar cuando en nuestro país tenemos una profunda tradición de bares? ¿Por qué no un bar de poesía?

Así nació la idea del Poetry Bar, un espacio mágico donde la poesía fluía como el vino en una copa. Los versos se convirtieron en la banda sonora de nuestras clases, y las rimas flotaban en el aire como susurros de secretos compartidos. En lugar de servir bebidas, servíamos palabras cuidadosamente seleccionadas yuxtapuestas en versos que se entrelazaban con emociones, pensamientos y reflexiones.

Cada semana, estudiantes de diferentes clases se congregaban en nuestro Poetry Bar para experimentar la poderosa magia de la poesía. Las paredes estaban adornadas con versos, creando un ambiente inmersivo y estimulante que invitaba a la contemplación y la discusión. Los poemas, a menudo conmovedores y profundos, se convirtieron en un puente entre nuestro alumnado, conectando a jóvenes que compartían una pasión por la expresión artística.

El Poetry Bar se convirtió en un punto de encuentro para la comunidad educativa, donde la creatividad y la poesía se entrelazaban con la familiaridad y el diálogo. Fue más que un simple espacio físico; se convirtió en un símbolo de nuestra devoción a la poesía y la posibilidad de trascender las barreras de la educación convencional para nutrir nuestra mente. Esta iniciativa, impulsada por la pasión por la poesía, transformó nuestras experiencias educativas y nos demostró que la belleza de las palabras puede unir a las personas de maneras sorprendentes.

Cada miércoles, nuestro grupo se embarcaba en una emocionante aventura literaria. Nos apasionaba la poesía, y nuestra curiosidad nos llevó a descubrir nuevas formas de disfrutar de este hermoso arte. Así nació nuestro proyecto: una exploración que nos llevó mucho más allá de los límites de nuestras aulas.

Los miércoles se convirtieron en días especiales. Cada semana, tratábamos en clase el poema seleccionado por otros centros. Pero no nos detuvimos ahí; queríamos que la poesía fuera más que palabras en un papel. Así que, durante los recreos de los jueves, organizamos nuestro «Brunch poético» en la biblioteca del centro. La biblioteca se convirtió en nuestro lugar especial, un lugar donde los versos se entrelazaban con la diversión y la creatividad.

En el corazón de nuestro proyecto estaba la elección del poema que presentaríamos a otros centros educativos. Nuestro grupo se encontraba dividido entre dos opciones igualmente fascinantes. La solución: una cata poética a ciegas. Nos vendamos los ojos , como pudimos, más adelante, cuando llevamos la actividad a otro centro ya nos compramos antifaces que facilitaran la concentración sin prejuicios visuales. Primero, exploramos un poema con los ojos cerrados, concentrándonos en los matices, sonidos y rimas. Luego, lo escuchamos sin obstáculos visuales, desentrañando el significado subyacente.  Realizamos cuestionarios sobre los poemas, comentamos lo que habíamos escuchado, analizamos sus rimas. Repetimos este  proceso con el segundo poema. Al final, quedó claro cuál debíamos seleccionar: «He de aprender» de Sara Búho. Realmente, la decisión fue prácticamente unánime.

Sin embargo, nuestra creatividad no conocía límites. Durante nuestros Brunchs, surgieron ideas innovadoras. Decidimos mezclar poesía con cócteles. Creamos «cócteles poéticos» recortando las palabras del poema y agitándolas en nuestra coctelera de ideas. Las mezclas resultantes dieron vida a nuevos versos, y así nació nuestra carta de cócteles literarios. Nuestro bar se llenó de deliciosas y embriagadoras creaciones.

Pero eso no fue suficiente. Queríamos dar un toque visual a nuestro bar de poesía. Así que nos sumergimos en el mundo de los cómics. Enlazamos esta idea con nuestra poesía, creando nuestros propios «Poeticomics». El alumnado dibujó las viñetas que ilustraban los versos de nuestro poema seleccionado. Nuestro bar se convirtió en un museo de arte y literatura, donde los cómics y la poesía se unieron en una armonía única.

Dado el entusiasmo y el éxito que experimentaron los estudiantes con estas actividades, y considerando el deseo de colaborar estrechamente con el centro vecino, IES José Manuel  Blecua, decidimos compartir nuestra valiosa experiencia en un ambiente intercentros. En este sentido, aprovechamos el Día de la Poesía como la excusa perfecta para hacerlo. Ellos trajeron a nuestro centro uno de sus proyectos más conocidos y nosotros les transmitimos nuestra pasión por la poesía, haciéndoles partícipes de nuestra cata y creando con ellos nuevos cócteles poéticos.

La ejecución de este proyecto, que finalmente pudimos extender a otro centro educativo, se hizo realidad gracias a la colaboración de Celia Barrio. Su entusiasmo, ideas y dedicación a la mejora de la educación fueron una fuente constante de inspiración para nuestro equipo. Esto fue fundamental, ya que Celia y yo compartimos  un interés común y prioritario: el bienestar y el aprendizaje de los estudiantes. Sin la unión de esfuerzos y la participación activa de ambas, el proyecto no habría sido viable. Su compromiso y enfoque en el desarrollo del alumnado fueron la base sobre la cual construimos nuestro éxito. Fueron el pilar que permitió que nuestras ideas y objetivos se convirtieran en una realidad que benefició enormemente a los estudiantes.

En resumen, lo que comenzó como un proyecto para explorar la poesía se convirtió en una aventura emocionante. Nuestra biblioteca se convirtió en un espacio donde la poesía cobraba vida de formas inesperadas, desde catas poéticas hasta cócteles literarios y cómics que adornaban sus estanterías. La poesía se convirtió en algo que podíamos tocar, saborear y admirar, demostrando que la creatividad no tiene límites cuando se trata de celebrar la belleza de las palabras.

 

Innovación Educativa

El mapa de la Innovación es un recorrido por los colegios de Aragón: un completo proyecto colaborativo que permite a cada centro contar sus experiencias en primera persona.