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Alumnado y ciudadanía aprenden juntos a pasar a una economía circular, reciclando el plástico para crear objetos útiles. El proyecto ‘Ebro Terra’ del centro... El CEIP Puerta Sancho desarrolla su proyecto “Ebro Terra”

Alumnado y ciudadanía aprenden juntos a pasar a una economía circular, reciclando el plástico para crear objetos útiles. El proyecto ‘Ebro Terra’ del centro escolar llega hasta el Rastro zaragozano.

El alumnado visitó el rastro con unos carteles que los vendedores colocaron en sus puestos.
CEIP Puerta de Sancho

 

El planeta está sufriendo. Eso es evidente. Nuestras acciones han propiciado una situación que ahora parece irreversible. El cambio climático es una realidad que solo podemos solucionar entre todos. Por eso, la ONU estableció los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para el año 2030 para intentar proteger el planeta. Con ellos se han volcado muchísimas instituciones, con acciones muy positivas para el medio ambiente que, además, terminan siendo proyectos innovadores y útiles.

En esa línea está el CEIP Puerta de Sancho, en Zaragoza, que se ha propuesto pasito a pasito hacer prácticas sostenibles y aportar su grano de arena al medio ambiente, pasando de una economía lineal a una circular. El centro escolar zaragozano está envuelto en el presente curso en el proyecto ‘Ebro Terra’, cuyo objetivo es evitar que caiga más basura al río Ebro, que cada año vierte 2.200 millones de microplásticos al mar Mediterráneo -según una investigación del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambiental de la Universidad Autónoma de Barcelona en 2019- que se acumulan en zonas de pesca y acuicultura, llegando a tener graves consecuencias para todos los seres vivos que habitan en sus aguas.

 

La campaña contra la contaminación en el CEIP Puerta de Sancho

 

Por este motivo, los alumnos del colegio, junto a los responsables del proyecto, se pusieron manos a la obra para descubrir dónde podía estar uno de los focos del problema. A menos de 20 minutos a pie del centro escolar se encuentra el Rastro de Zaragoza, uno de los mercadillos más populares y extensos de la ciudad. Su entorno, lleno de plásticos que llegaban hasta el río Ebro; y, tras esta estampa, había un motivo muy simple que descubrieron los alumnos de 6º de primaria: no había ni un contenedor de plásticos en todo el mercadillo.

«Unos días más tarde, fuimos allí con el alumnado y llevamos carteles informativos y papeleras para recoger todas las bolsas de plástico. Fue increíble, ya que todos se volcaron con los jóvenes e incluso les aplaudieron», explica Pilar Latorre, responsable del programa Desarrollo de capacidades del CEIP Puerta de Sancho e impulsora del proyecto junto con Carolina Gómez. Tanto compradores como vendedores agradecieron la labor de los alumnos, escucharon atentamente y se comprometieron a poner de su parte para reducir la cantidad de basura que se vierte en el entorno del Rastro.

 

Fuente: Heraldo de Aragón

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